La evolución de la tradicional caseta de jardín.
El mejor juguete del mundo es… un niño. Su propio cuerpo y su imaginación tienen posibilidades infinitas.
Por eso hemos creado oovo, el giro hacia lo conceptual de la caseta de juegos, que presenta un espacio poco estructurado para que sea el niño quien lo termine de estructurar.
Porque todos los expertos coinciden: las formas más simples son las que ofrecen mayores posibilidades de interacción.
Destaca la sencillez de sus líneas curvas y su concepción: acotamos un espacio y dejamos que el niño, libremente y según su etapa evolutiva, lo sienta, interprete y utilice como quiera.
FICHA TÉCNICA
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